La Guardia Civil detiene a dos personas acusados de un delito contra ciudadanos extranjeros
Imagen del joven en el hueco de una furgoneta   La Voz.

Agentes de la patrulla fiscal de la Guardia Civil en el Puerto de Almería han detenido a dos personas acusadas de un delito contra los derechos de los extranjeros por ocultar a un ciudadano magrebí en el motor de una furgoneta e intentar saltar los controles fronterizos de entrada en el país.

Los arrestados son A. E. G. de 51 años de edad y vecino de Hellín (Albacete) y M. A. de 20 años y vecino de Cáceres. Ambos viajaban en el barco que cubre el trayecto entre Melilla y Almería y desembarcaron en la terminal internacional a primera hora del pasado martes, según informa la Comandancia de la Guardia Civil.

Los agentes de la Benemérita realizan controles preventivos de pasajeros y equipajes, con especial atención a vehículos. El objetivo es fundamentalmente la localización de drogas y mercancías prohibidas y, en segundo término, la posible presencia de polizones. Estos controles se complementan con la vigilancia en los filtros fronterizos acometida por los miembros de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional de Almería.

Así, el pasado martes los agentes iniciaron el registro de una furgoneta embarcada en Melilla. Los agentes reclamaron la documentación del vehículo (Nissan) y detectaron cierto nerviosismo entre los dos pasajeros.  Una somera exploración del furgón reveló el motivo de la inquietud de ambos. Bajó el capó, en un estrecho hueco habilitado junto al motor, viajaba acurrucado un joven magrebí. 

Ocultos y perseguidos
La Guardia Civil rechaza la versión de un polizón escondido de forma casual y ajeno a los dos detenidos, ya que confirmó la manipulación del habitáculo para ganar espacio y poder transportar a una persona. Los agentes del servicio fiscal imputan a A. E. G. y M. A. la comisión de un presunto delito contra los ciudadanos extranjeros.

Mientras, el chico, en buen estado de salud, quedó a disposición del Cuerpo Nacional de Policía. No se le acusa de ningún delito, pero sí de una infracción a la Ley de Extranjería. En los próximos días se realizará previsiblemente su repatriación a Marruecos.

Los polizones son comunes en los barcos que conectan los puertos de Melilla, Marruecos y Argelia con la ciudad de Almería. En la mayoría de las ocasiones se camuflan entre el pasaje o entre los vehículos con la esperanza de pasar el filtro fronterizo sin ser detectados. También se esconden en los bajos de camiones o furgonetas de gran tamaño.

Cuando el ferry arriba, la Policía Portuaria colabora en los primeros trámites de seguridad, aunque los controles corresponden a la Guardia Civil. Muchos de los polizones temen ser descubiertos en esta primera fase y, por tanto, saltan al agua unos metros antes de entrar en la bocana del Puerto de Almería y echan a correr nada más tocar tierra.

Por el contrario, si consiguen eludir a la Policía Portuaria y al Instituto Armado a pie de dársena y deciden probar suerte por ‘la puerta principal’, se enfrentan a un examen de entrada por parte de la Policía Nacional. Allí, en el control de fronteras, se analizan pasaportes y se contrastan bases de datos para impedir la entrada de sujetos sin documentación o fugitivos con cuentas pendientes con la justicia en España u otros territorios de la Unión Europea.