Unas jornadas abordan en Almería desde problemas de hombro a conmociones cerebrales
El campeón del mundo de windsurf, el almeriense Víctor Fernández, participa en el encuentro médico.   La Voz.

Las lesiones entre los deportistas, sobre todo si son profesionales, están a la orden del día. Cuáles son las más frecuentes, cómo pueden prevenirse y qué agentes intervienen en su diagnóstico, primero, y en su tratamiento, después, son sólo algunos de los asuntos que se van a abordar en las 2ª Jornadas de Neurocirugía y Deporte que desde mañana se celebran en Almería.

Más de 150 especialistas se van a reunir para, desde un punto de vista multidisciplinar, mejorar le abordaje sanitario de, entre otras, los traumatismos craneoencefálicos o conmociones cerebrales.

Cuidado multidisciplinar
Médicos rehabilitadores, intensivistas de la UCI, fisioterapeutas e incluso psiquiatras intervienen a la hora de la recuperación de un paciente con una conmoción cerebral. Así lo apunta José Escribano, neurocirujano de Torrecárdenas, que explica cómo el traumatismo craneoencefálico no tiene por qué ser siempre grave ni verse abocado a un desenlace falta.

No obstante, incide, su diagnóstico y su abordaje son fundamentales para evitar riesgos posteriores.

Y es que, en deportes de contacto (kárate o boxeo, por ejemplo) pueden producirse conmociones cerebrales leves que, repetidas, sí pueden provocar problemas serios. También en otro tipo de deportes como el fútbol americano o el ciclismo, debido a las caídas, dice. De ahí que las jornadas médicas que se van a desarrollar en Almería vayan a contar no sólo con sanitarios, sino también con un buen número de deportistas.

En remates de cabeza
Este tipo de lesiones leves  pero de repetición pueden darse también en futbolistas acostumbrados a rematar de cabeza. Prevenir la conmoción cerebral no es algo efectivo al cien por cien, pero la prevención secundaria (que es la que se realiza una vez ha ocurrido la lesión), sí puede hacerse y es, además, “fundamental para evitar problemas a medio y largo plazo”, insiste Escribano, que también trabaja en el hospital Virgen del Mar.

En el caso de que un futbolista, por ejemplo, sufra una conmoción en el terreno de juego, “lo primero que conviene es retirarlo del campo, incluso si no ha perdido el conocimiento,” aconseja este neurocirujano, que recomienda, una vez valorado el suceso, iniciar una rehabilitación, paso a paso, para que el cerebro vaya recuperándose. Y en esta rehabilitación pueden participar, insiste, varios especialistas.

El cráneo, explica, es una estructura ósea cerrada, pero dentro está el cerebro que es un órgano gelatinoso. Puede ocurrir que no haya fractura craneal pero sí una lesión cerebral, que es la que hay que estudiar y valorar.

Espacio para valorar este tipo de lesiones, además de otras más enmarcadas en el área de la Traumatología, va a haber en el congreso que coordina la sección “almeriense” de la Sociedad Nacional de Neurocirugía y que se ha centrado en la Neurocirugía y el Deporte, explica el neurocirujano Antonio Huete. Especialista de Torrecárdenas hace hincapié en lo “novedoso” de abordar determinadas lesiones o fracturas relacionadas con el deporte desde distintos puntos de vista.

“No todo es tendinitis”
Y valorar qué especialista tiene capacidad para diagnosticar una lesión antes de iniciar el tratamiento de recuperación  es fundamental. Así lo entiende el traumatólogo José Ángel Ruiz que desarrolla su actividad profesional en Torrecárdenas y Clínica Mediterráneo y que en el marco de la 2º Jornada de Neurocirugía y Deporte abordará las lesiones deportivas en el hombro.

Lesiones vinculadas, en muchos casos, a deportes como el balonmano o el baloncesto, además del kit surf, por ejemplo. Especializado en lesiones de hombro y también rodilla, este traumatólogo aboga por abordar la recuperación de forma multidisciplinar. No en vano, hablarán en las jornadas desde fisioterapeutas a deportistas pasando por médicos de familia y traumatólogos. Eso sí, la rehabilitación será buena si el diagnóstico es el acertado y éste es parcela exclusiva del traumatólogo. Se corre el riesgo, si no, de poner la etiqueta de tendinitis a casi todo.