Roquetas de Mar

Un hogar y una oportunidad para medio centenar de refugiados

Cruz Roja abre en Roquetas un centro para familias que huyen de la guerra y la persecución

Un técnico de Cruz Roja explica a varios de los refugiados acogidos en el centro de Roquetas .
Un técnico de Cruz Roja explica a varios de los refugiados acogidos en el centro de Roquetas .
Antonia Sánchez Villanueva
07:00 • 25 feb. 2017

¡Cumpleaños feliz! ¡Cumpleaños feliz!... A la rubísima niña, de unos cinco años, se la percibe nerviosa mientras una tarta coronada de chisporroteantes velas se acerca en la penumbra y el coro de voces amigas le dedica la canción. Cuando la niña sopla, la luz se enciende y la escena de aplausos, besos y felicitaciones continúa pareciendo tan convencional como cualquier otra fiesta de cumpleaños infantil que a esa misma hora pudiera estar celebrándose en cualquier rincón del mundo. Solo que en esta hay algunas particularidades -y muy pocas de ellas perceptibles al ojo del observador-que la hacen diferente a casi todas las demás. 




En realidad, a la mayoría de los invitados a su cumpleaños -si exceptuamos a su propia familia- la pequeña los conoce hace apenas unos días. Muchos son adultos y hablan idiomas diferentes. Proceden de lugares del planeta distantes miles de kilómetros entre sí. Y, sin embargo, hay algo muy profundo que comparten: han llegado hasta allí huyendo del horror, la muerte, la guerra o la persecución. Todos, grandes y pequeños, son refugiados. Y tienen miedo, aunque eso no se vea en el vídeo. 




Hogar provisional El cumpleaños y las familias de esta historia son reales. Viven desde hace solo tres semanas en el centro para refugiados que Cruz Roja Almería ha abierto en el centro urbano de Roquetas de Mar. Se trata en realidad de un edificio completo de 14 viviendas (11 residenciales y tres de usos comunes) de 2 y 3 dormitorios, con un total de 54 plazas de alojamiento que, a día de hoy, están prácticamente ocupadas al cien por cien.




Allí ha encontrado su hogar provisional la familia siria procedente de los campos de refugiados de Grecia que ha llegado en último contingente de reubicados. Los sirios son solo uno de los varios perfiles de refugiados, según su procedencia y forma de entrada en el país. En realidad son más numerosas las personas que entran por la frontera convencional (generalmente  Barajas), muchos procedentes de países latinoamericanos, con visado de turista y solicitan en el mismo aeropuerto la condición de asilado o refugiado. Desde ese mismo momento el Centro Español de Ayuda al Refugiado (CEAR) les facilita acogida inmediata en los centros gestionados por entidades colaboradoras como Cruz Roja. 




En el de Roquetas residen ahora mismo diez familias de Ucrania, Venezuela, Colombia, Honduras, Siria y Georgia. Son en total 51 personas, entre ellas 26 niños de corta edad, incluyendo varios bebés. Cada familia vive en uno de los pisos, con absoluta autonomía, pero comparten servicios y normas.  




Compromiso Conseguir la apertura ha sido un trabajo duro pero muy ilusionante por parte de la organización provincial de Cruz Roja. “Desde la crisis de refugiados de hace año y medio, la presidencia nacional de Cruz Roja hizo el compromiso a las provincias de abrir centros de acogida; nosotros hemos hecho propio el proyecto y nos hemos involucrado absolutamente”, subraya Francisco Vicente, coordinador provincial.




Y es que el de Almería tiene, frente a otros centros, la particularidad de reunir todas las plazas de alojamiento y servicios en el mismo edificio. Una residencia completa. Eso solo ha sido posible tras encontrar el espacio que encajaba como un guante en el proyecto: un edificio de nueva construcción que quedó sin vender tras el pinchazo del ladrillo y que acabó en manos de una entidad bancaria, la misma que ha accedido a alquilarlo para este fin. Y, por supuesto, el lugar no está aislado. “Nosotros teníamos claro que no queríamos un gueto”, precisa la presidenta, María del Mar Pageo. 




Ponerlo a punto se ha hecho en tiempo récord, durante la Navidad. A principios de enero estaba listo para habitar y en febrero han entrado los primeros residentes. La colaboración de las instituciones implicadas (salud, educación, policía, ayuntamiento) ha sido ejemplar. “Para hacerse una idea, en tres días los niños están escolarizados”, resalta Fran Vicente. 


La acogida no se limita a facilitar un techo. Durante los 6 meses que dura esta primera fase las familias tienen un programa de adaptación y formación que los conduce a la siguiente etapa: la de integración, en la que ya se mudan a la que puede ser su vivienda de futuro, y se gestiona una salida laboral. Mientras los niños van al colegio, sus padres van a cursos y aprenden lo que será su nuevo mundo. Lejos del miedo. 


Un equipo muy escogido  El centro de refugiados de Cruz Roja en Roquetas está supervisado las 24 horas del día por un equipo muy cualificado, que incluye abogados, psicólogos, trabajadores sociales, técnicos, y que responde a perfiles muy escogidos. No es por casualidad. La situación de las personas a las que atienden es tan delicada que no cualquiera reúne el perfil.


Hay personas perseguidas, personas que viven de una experiencia vital al límite, y cuyos parámetros poco o nada tienen que ver con los nuestros. Pese a que la convivencia es buena (“ayuda mucho que no haya habido que mezclar familias”, reconoce Vicente), el centro se rige por unas normas de funcionamiento que todos deben cumplir. 



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