Salir regalando y acabar lamentando
Ramis se estrena sin puntos con el Almera.   LFP.

Alguien se lo debe decir y me duele la boca de hacerlo. Creo que en el Almería no saben bien para que se juega al fútbol y el por qué de las destituciones de los entrenadores.

Yo pensaba que con Ramis llegaría como mínimo un empate en Valencia, pero al final solo las manidas frases que Soriano hizo tan famosas de: “estamos muy vivos”, “se ha notado la mejoría”, “hemos tenido nuestras opciones al final”. Si no le asutaba nada por qué no se puso Ramis el Ciutat de sombrero saliendo atacando al líder.

La misma película de siempre con un Almería que regala la primera parte y lo deja todo para el final y  luego lamentar en la sala de prensa (como ya hacía Soriano) agarrados a un balón que acabó en el poste: sus pequeños detalles.

Salimos regalando y acabamos lamentando en la sala de prensa lo que pudo haber sido. Eran las Fallas de Valencia y la primera parte (como siempre) iba por cortería del Almería. Regalo de la casa.

Todo se dejó para el final como si fuera un partido más de un equipo de la mitad de la tabla. No se le enseñaron los dientes al líder y se le respetó como ya hacía el Almería de Soriano.

Son los mismos jugadores que lo han dejado todo para el final, incluida la salvación, en la que he dejado de creer viendo como una pelota pasa por delante de un delantero y no se tira con el alma a rematarla. Vean las imágenes del partido.

Seguimos como siempre. Ahora a ganar al Alcorcón como al Huesca o al Getafe. Siempre vamos a por el siguiente partido. Siempre.

Escuchando a Ramis me di cuenta. No damos más de si. Pasarán unas jornadas para asimilar su sistema y lo harán sin puntos. El primer partido de Ramis ya está en la basura por mucha mejoría que me vendan entrenador y jugadores.

Para mejorías ya teníamos a Soriano. Para jugar solo al final nos llegaba con el mañico y para lamentar en sala de prensa nadie como Fernando.

Esta vez el penalti de juveniles era un obsequio por las Fallas de Valencia.

Primero regalamos y luego lamentamos.

Y no sumamos que es lo único que importa. Lo único.