Tres hermanos de Pechina que venden apartamentos, pimientos y chopped

Francisco, Adelina y Antonio Salinas tienen promotora, constructora, apartahotel, supermercado y 55 hectáreas de invernadero

Francisco, Adelina y Antonio Salinas Clemente,  en uno de sus modernos invernaderos en Pechina.
Francisco, Adelina y Antonio Salinas Clemente, en uno de sus modernos invernaderos en Pechina.
Manuel León
17:31 • 24 abr. 2017

Su padre -un empleado del Banco Exterior con oficina en el Paseo- los facturaba todos los veranos a Londres, a que ejercitaran el inglés bajo dos únicas condiciones: que no gastaran más de 400 euros y solo una llamada a la semana a cobro revertido.




Esa apertura de miras desde que tenían 12 años, que les inculcó su progenitor, les ha servido a los hermanos Salinas Clemente para no arrugarse tras el pinchazo inmobiliario y dar el salto al invernadero abriendo mercados en Austria, Finlandia, Suecia o Chequia, en el tiempo récord de cuatro años.




“Sin esa confianza que da el haber convivido mucho en el exterior, no hubiéramos podido hacer muchos de nuestros negocios de exportación”, reconoce Francisco Salinas, ingeniero industrial, de 41 años, el  mayor de los tres hermanos, que se dedica al apartado de ventas de la productora y comercializadora Zoi Agrícola, con sede en la calle Blas Infante de Pechina.




Sus otros dos hermanos son Francisco, economista, de 38 años, que asume la parte de producción y planificación, y Adelina, arquitecta, de 31 años, también está en la parte de ventas internacionales.




Como en el Renacimiento
 Francisco explica que operar en distintos negocios -como los artistas del Renacimiento- no les debilita, “todo lo contrario, nos hace tener una visión amplía de las relaciones comerciales y nos hace mejores empresarios”.




Los hermanos Salinas empezaron su trayectoria profesional siguiendo los negocios de promoción de su padre, gestionando suelo industrial en Pechina, la Juaida de Viator y en Roquetas y el apartahotel Montemar en San José. Su formación técnica les hizo progresar en la redacción de proyectos residenciales e industriales, creando una empresa promotora, una constructora, un estudio de ingeniería y arquitectura y una oficina de ventas.




Sin embargo, a partir de 2010 empezaron a sufrir -como todo hijo de vecino-la crisis del ladrillo. “En 2012 decidimos que, en vez de esperar a que escampara, saldríamos a desafiar a la tormenta”.




De esa suerte de bravata y aprovechando suelo propio, pusieron en marcha Zoi Agricola: 55 hectáreas de invernaderos de nuevo cuño, especializados en pimiento California y tomate en rama.


El salto de estos profesionales de planos y rotring no ha sido traumático. “Al final lo importante, en cualquier sector, es no dormirse, adelantarse a los acontecimientos y querer aprender”, explica Francisco Salinas.


En cuatro años ya venden 10 millones de kilos de pimiento y tomate íntegramente a clientes finales, sin intermediarios.
Su crecimiento ha sido exponencial y no descartan duplicar el número de hectáreas en la zona metropolitana de Almería y en Retamar. Ya son más agricultores que constructores, los Salinas, fruto de un método de trabajo innovador que le permite cortar a pedido, limpiar y colocar los productos en cajas en el invernadero y enviarlos a destino en un solo día con toda su frescura. Desde la mata a la cámara en 45 minutos.


Sistema  innovador
La finca cuenta con dos balsas de recogida de pluviales con 90 millones de litros, que  cubre la mitad de sus necesidades hídricas junto a los derechos de agua del Sindicato de Riegos del Bajo Andarax.


Todos los pasillos de esta modélica finca pechinera de invernaderos están asfaltados y hormigonados con un almacén central de 1.300 metros con comedores, vestuarios y salas de descanso. Como singularidad, en las oficinas de Zoi, siguiendo el estilo americano de Silicon Valley, no hay despachos cerrados, todos trabajan en una misma sala diáfana, donde casi no hay secretos que esconder.


“Nuestro secreto está en habernos echado a la calle, a las ferias internacionales, desde el primer día y en no ponernos nerviosos con los precios”, argumenta con aplomo Salinas.


150 empleados
En las empresas familiares de los Salinas trabajan unos 150 empleados, muchos de ellos antiguos albañiles y profesionales del negocio de la construcción, reconvertidos en técnicos agrícolas. Tienen también un supermercado franquiciado con la marca Erosky City en Pechina.



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