Gitanería

Escuchemos de verdad la música que siempre se recordará, porque todos deberíamos sumergirnos en la Música Inmortal

Foto: Yolanda Girón.
Foto: Yolanda Girón. La Voz
Alejandro Aparicio
19:14 • 02 mar. 2018

Hace poco más de un año me llamaron para realizar una grabación para una pequeña fundación que está trabajando en reunir, en un mismo formato, las grandes obras de la guitarra. Me propusieron varias, entre ellas la única pieza que Manuel de Falla compuso para nuestro instrumento: Homenaje pour Le Tombeau de Claude Debussy. Desde luego, no lo dudé y elegí esa pieza, porque Falla siempre contiene algo mágico. Hoy escuchamos El Amor Brujo, para mí una de las grandes obras de la Música española, con ella espero que os adentréis en su mundo.




El Amor Brujo es una pieza que Falla sometió a muchas cambios, la primera versión se llevó a cabo en el 1915 y la que suele considerarse la definitiva es de 1925. Cierto es que su primer estreno no tuvo una gran acogida y posiblemente eso hizo que decidiera realizar alguna alteración, pero fueron diez los años que pasaron hasta alcanzar la que consideraría la definitiva. Más allá de la versión de la que hablemos, consiguió una obra única y maravillosa. Pero en realidad ¿qué es El Amor Brujo? Muchas veces se nos dice que es un ballet, pero en realidad no hay coreografía; también hay un libreto, pero tampoco es teatro; es Música clásica, pero hay cante flamenco; además en sus orígenes tenía escenografía, y desde luego no es ni ópera ni zarzuela. Todo esto es cierto aunque pueda no parecerlo... pero es que es una obra tan buena como original, una obra que derribó muros y etiquetas.




El libreto pertenece a María de la O Lejárraga, una de esas mujeres luchadoras que a pesar de todo consiguió sobresalir en una sociedad machista, aunque con mucho sacrificio. De hecho era su marido quien firmaba muchas de sus obras. La propia autora nos sintetiza el argumento de hoy:




“Una gitana enamorada y no demasiado bien correspondida acude a sus artes de magia, hechicería o brujería, como quiera llamarse, para ablandar el corazón del ingrato, y lo logra, después de una noche de encantamientos, conjuros, recitaciones misteriosas y danzas más o menos rituales, a la hora del amanecer, cuando la aurora despierta al amor que, ignorándose a sí mismo, dormitaba; cuando las campanas proclaman su triunfo exaltadamente”.




Más concretamente habla de Candelas, una joven a la que su difunto amante del pasado no le permite avanzar. Para liberarse del fantasma y poder culminar su amor con Carmelo acude a la brujería y consigue así despojarse de aquel maleficio.




Desde luego es una historia de amor pero, como veis, no es una al uso. En ella existe un espectro (que puede representar la muerte) y cuya presencia no permite avanzar a la protagonista (en vida), es más, hay momentos en los que Candelas vive aterrorizada. Podemos ver aquí, más allá de una historia de amor excepcional, una auténtica batalla entre la vida y la muerte. Todo esto en un contexto totalmente gitano. De hecho, María de la O y Manuel de Falla escribieron el libreto y la música para que la gran artista Pastora Imperio, al cante y al baile, fuera la protagonista. Ella y su madre, de familia gitana, trabajaron junto a los creadores para acercarles aún más toda la riqueza de su cultura.




Sin duda alguna, Falla era un enamorado de toda esa cultura popular andaluza, tan ligada al cante jondo, al flamenco. Y desde sus orígenes en su Cádiz natal siempre sintió predilección por este Arte. Sin embargo, en su música, no se limita a plasmar de manera estilizada lo que escucha admirado en su tierra, y va mucho más allá. Interioriza un lenguaje ajeno al suyo y lo entiende...y con esa esencia, sumada a todo su bagaje y su gran talento consigue crear lo que a mí me gusta llamar el Universo de Falla. Un lenguaje único, en el que lo popular, lo nuestro, se funde con la música más compleja y su belleza, todo esto sin perder de vista, como dicen algunos, esa fuerza rítmica “primitiva” que tan fácilmente nos llega ¿El resultado? 




Ese inmenso mundo en el que es muy fácil perderse, en el que apetece estar y del que no quiere uno salir. El fuego, la pasión, el amor, la sensualidad, las tinieblas, la fuerza de la naturaleza, lo desconocido, lo bello...la magia. No son meras palabras, todo esto es lo que, a mi entender, Falla expresa en su música: fuego, pasión, amor, sensualidad, tinieblas, fuerza, incertidumbre, belleza y magia. Y El Amor Brujo, además, cuenta con una fantástica concepción del todo (más allá de la música), un regalo para los oídos, para los sentidos, sin duda una auténtica maravilla, una obra culmen.


Podéis encontrar la propuesta para la escucha en las redes bajo el hashtag #EscuchandoMúsicaInmortal y también en mi web. Es muy probable que en la escucha reconozcáis ciertos sonidos, que casi forman parte de la cultura popular española. En cualquier caso, dejaos llevar y adentraos en este mundo onírico que Falla nos plantea y...emocionaos en él, ojalá lo viváis con una mínima parte de la intensidad con la que yo vivo esta música. 



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