LA VOZ publica en portada el manifiesto de la Mesa en Defensa del Ferrocarril de la Provincia de Almería
Cabecera de la manifestación de ayer.   Juan Sánchez.

‘Muson River. 1894’. Esta es la inscripción que figuraba anoche en el tren turístico que encabezó la manifestación convocada por la Mesa en Defensa del Ferrocarril de la Provincia de Almería. Quizá a quien se le ocurrió la idea de ‘fletar’ para la acción reivindicativa cayó en la cuenta de que solo un año más tarde de esa fecha llegó el tren a Almería y que, desde entonces, pocos avances ha habido en las infraestructuras ferroviarias.

Es la principal queja de la sociedad almeriense. No se puede tener un ferrocarril del siglo XIX en pleno siglo XXI. Y en el empeño de que esta situación cambie se han implicado más de 40 organizaciones adscritas a la Mesa. Son ya varios los meses de presión social sobre las administraciones y ayer llegó el día de demostrar en la calle que es necesario “buscar vías de solución” a un problema que se arrastra desde hace décadas.

Hace escasamente un mes, la Mesa consiguió levantar conciencias a través de una concentración en el Parque de la Estación. La protesta de ayer buscaba una mayor participación de almerienses. Se consiguió.

Guerra de cifras
Como suele ser habitual, hubo disparidad de cifras. La organización, satisfecha porque “esta locomotora ha echado a andar”, calculó que por el Paseo de Almería se manifestaron unas 2.500 personas. La Policía rebajó esa cifra a la mitad, unas 1.200.

Ese poder de convocatoria de la Mesa también puede que tenga mucho que ver con el momento político actual, a tres semanas de las elecciones generales. Fue nutrida la presencia de políticos de todos los partidos y de representantes de todas las instituciones. Ahora se espera que ese respaldo institucional y político se vea reflejado en las actuaciones que quedan por llegar tras la constitución del próximo Gobierno.

Pancartas y banderas
A diferencia de la concentración en el Parque, para la manifestación de ayer, que partió de Puerta de Purchena y acabó en la Plaza de las Velas, no hubo consignas de no llevar pancartas. Hubo total libertad y, así, hubo pronunciamientos propios por parte de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, la organización agraria COAG, el Sindicato de Ferroviarios, la asociación proregionalista Acción por Almería, etc, en forma de pancartas y banderas.

Con la megafonía con ‘canciones ferroviarias’ y una charanga animando la marcha, hubo manifestantes almerienses que corearon algunas de las consignas que previamente se habían plasmado en unas octavillas. “Político almeriense pide el tren para tu gente”. “Al concejal y al senador queremos un tren mejor”. “Si el AVE llegó a Andalucía, por qué no está en Almería”. “Del Cabo de Gata al Poniente, queremos el tren presente”. “Si el pueblo quiere tren, el político también”. “De Almería hasta París, andaremos en ferrocarril”.

Poco más de una hora duró la manifestación. Acabada ésta quedó el poso del texto del manifiesto leído por la presidenta de la Asociación de Periodistas, Covadonga Porrúa.

Quedó el poso sobre una sociedad almeriense que ya se ha subido al tren de las reivindicaciones ferroviarias.

El manifiesto, en la portada de LA VOZ
LA VOZ DE ALMERÍA dedica hoy íntegramente su portada a reproducir el texto del manifiesto leído al finalizar la manifestación y que dice textualmente lo siguiente:

Almerienses:

Hoy es un día importante en la historia de la provincia y de la ciudad de Almería. La ciudadanía almeriense, harta ya de décadas de abandono del ferrocarril, ha salido a la calle a reivindicar, a exigir mejoras en los servicios ferroviarios.

El deterioro que ha venido padeciendo el tren en Almería ofrece datos incontestables. No hay una provincia en España, que con más de 700 mil habitantes, cuente con un equipamiento de transporte ferroviario tan pésimo. Sólo disponemos de unos 80 kilómetros de red ferroviaria en la provincia, de una línea que se inauguró ahora hace 120 años, en 1895, allá a finales del siglo XIX.

La otra red general que atravesó la provincia, la del Almanzora, se clausuró ahora hace 30 años, en 1985.

Pero es que además, las velocidades y los tiempos de trayecto hasta Madrid y Sevilla, son ahora peores que hace diez o quince años.  Y otros servicios, como el tren que nos comunicaba con Barcelona o el nocturno hasta Madrid, hace tiempo que fueron clausurados.

Las inversiones de mantenimiento y mejora de la red convencional llevan tiempo sin hacerse y el personal empleado en las instalaciones ferroviarias de Almería no hace más que reducirse año tras año.

Mientras tanto, la conexión ferroviaria con el Corredor Mediterráneo, a través de la Alta Velocidad, arrastra un retraso de décadas, después de que los gobiernos nos hubiesen prometido que llegaría a Almería en 2005, y no se vislumbra su conclusión para antes de la próxima década.

En estas circunstancias, el riesgo de que la provincia de Almería tenga que conformarse con un servicio ferroviario marginal y decadente, e incluso de que nos quedemos sin tren,  es muy elevado.

Sin embargo, en los últimos meses la sociedad civil almeriense, amodorrada por lo general y poco dispuesta a la movilización, ha reaccionado por fin y está alzando su voz para que se le dé una oportunidad al tren.

La Mesa en Defensa del Ferrocarril, que agrupa a más de cuarenta organizaciones representativas de la sociedad civil almeriense, ha redactado un manifiesto (“Por unas vías de solución”) en el que se detallan una serie de medidas que a corto, medio y largo plazo, pueden ayudar a mejorar la situación del ferrocarril en la provincia.

 Algunas de ellas, como las referidas a actuaciones en la red convencional para acortar tiempo en el trayecto hasta y desde Madrid, requieren inversiones muy pequeñas; dependen por lo tanto de la voluntad política de nuestras administraciones y de nuestros representantes.

A ellos nos dirigimos en este momento. A los que desde el 20 de diciembre vayan a ostentar la representación de la provincia de Almería en el Congreso de los Diputados y en el Senado, a los que tengan que asumir responsabilidades de gobierno en Madrid, a los que actualmente la tienen en la Junta de Andalucía, en la Diputación o en los ayuntamientos, a todos ellos en la responsabilidad que cada uno tenga para superar el abandono ferroviario que sufre la provincia de Almería.

Esperamos que en los programas electorales de las diferentes candidaturas queden reflejados compromisos para que Almería disponga ya por fin de un tren digno del siglo XXI.

Como dice la llamada a la movilización  civil de la Plataforma Califal, es de justicia que estos programas adopten y contengan medidas urgentes para aminorar la situación de abandono de nuestras líneas ferroviarias, así como actuaciones que permitan, en el menor plazo posible, conectar a la provincia con los corredores ferroviarios europeos.

Sabemos que el tren va a ser en el siglo XXI una plataforma decisiva para la movilidad de personas y mercancías y, por lo tanto, una oportunidad insoslayable para el de-sarrollo económico y social.

Por todo ello, por el futuro de Almería,  por la justicia de una demanda en la que las administraciones han de apoyar, con inversiones en infraestructuras, el esfuerzo que desde hace décadas generaciones de almerienses, de origen o de acogida, vienen haciendo para sacudirse el estigma del atraso, la sociedad almeriense ha decidido subirse a este tren.

Un tren que va a tener un largo trayecto, pero del que no nos vamos a bajar hasta que lleguemos a nuestra estación de destino.

Dentro de un rato nos volveremos a nuestras casas y a nuestras ocupaciones, pero la ciudadanía almeriense va a mantenerse a partir de ahora dispuesta y despierta para activarse en la demanda de mejores comunicaciones ferroviarias. Que nadie piense que este es un movimiento efervescente y efímero. Hemos venido hasta aquí para quedarnos.

¡¡Almería, súbete al tren!!