Los expertos debaten sobre el futuro de la papaya en Almería

Las distintas actuaciones en materia de investigación y comercialización ya recogen resultados positivos en un cultivo nuevo pero consolidado en la provincia 

Un grupo de interesados visita una de las fincas experimentales de la Estación 'Las Palmerillas' de Cajamar.   Agricultura 2000.

Hace un tiempo, allá por el año 2011, las primeras plantaciones de papaya comenzaron a aparecer en la provincia de Almería. Eran cultivos experimentales, nacidas por el interés del grupo empresarial Anecoop para diversificar su línea de productos subtropicales creada en ese mismo año, 'Exotic Bouquet'. Seis años más tarde, en 2017, el cultivo de esta fruta exótica está consolidado en la provincia desde el punto de vista agronómico y comercial. Sin embargo, esta euforia cortoplacista no asegura el éxito futuro de la papaya; aún existen muchos retos por superar para considerar este producto como una alternativa real a los hortícolas que dominan la provincia. 

Con el objetivo de transferir los últimos resultados de sus investigaciones, la Estación Experimental de Cajamar organizó ayer una jornada técnica que esbozó las claves para la producción y la comercialización de la papaya en España y, en especial, en Almería. La jornada, que se alargó durante toda la mañana, estuvo dividida en una sesión de ponencias y una visita guiada a las instalaciones del centro experimental, donde se están llevando a cabo distintos ensayos en este cultivo. 

Producción

La estudiante de doctorado de la Universidad de Almería Irene Salinas abrió el ciclo de conferencias con una presentación de los resultados de su ensayo con cinco variedades distintas de papaya: Siluet, Sensation, Intenzza, Red Lady y BH65. Con el propósito de analizar la adaptación de los distintos tipos de papaya a las condiciones del campo almeriense, Irene Salinas desglosó el intensivo estudio que llevó a cabo.  

Las variedades fueron plantadas en tres ciclos distintos (otoño, primavera y verano), tomando en cuenta variables como la cantidad de producción, el sabor y la textura de la papaya o el peso de los frutos que daba el papayero. La estudiante concluyo que el ciclo de primavera, comprendido entre marzo y abril, es el mejor para iniciar el cultivo. También se comprobó que, aunque hay variedades que se adaptan mejor como Siluet o Sensation, aún no existe la papaya ideal para el campo almeriense. 

El doctor Eliamar Campostrini, experto en ecofisiología de la papaya en la Universidade Estadual do Norte Fluminense de Brasil, fue el encargado de analizar la incidencia de los factores climáticos y lumínicos en el desarrollo del cultivo de la papaya. El académico brasileño ofreció en su ponencia aspectos claves de su conocimiento en esta materia, los cuales según reconoció él mismo "tienen incluso más importancia en Almería que en Brasil ya que, al contar con invernaderos, las variables climáticas pueden ser controladas mejor". 

Comercialización

La última charla fue la ofrecida por Ángel del Pino, perteneciente al departamento de Producción y Desarrollo del Grupo Anecoop. Del Pino analizó la situación del mercado global para la papaya, destacando algunas claves que pueden permitir una ventaja competitiva para el cultivo de este exótico.  

Los principales productores de papaya en el mundo, México, Brasil e India, abastecen principalmente el consumo interno y el de los países de su entorno, como es el caso de los Estados Unidos. Brasil y México también exportan a Europa, pero el corte del fruto debe hacerse en verde para que llegue maduro al mercado continental. Almería puede, por lo tanto, jugar la carta del producto de proximidad, con una huella de carbono baja, y un fruto recogido en un estado óptimo de madurez. 

A pesar de ser un producto subtropical, que puede ser asociado a épocas calurosas del año, los datos recogidos por Anecoop demuestran que la papaya no es un producto de consumo estacional, como pueden ser el melón o la sandía.   
Por último, el responsable de Producción y Desarrollo de Anecoop aseguró que la producción almeriense de la papaya puede llegar a suponer, en términos de volumen, incluso más cantidad que el total importado por España para consumo y reexportación de manera conjunta. Todo es cuestión de desarrollar con éxito los tres pilares de una estrategia comercial exitosa: producción, comercialización y el marketing o la comunicación de producto. 

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