La huelga en Cataluña provoca retrasos de hasta dos días en la entrega de frutas y hortalizas en Europa

"De haberse producido esta situación en enero, las consecuencias serían dramáticas", avisa el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández

Camión con destino a Europa cargado de frutas y hortalizas.   Agricultura 2000.

Los episodios de tensión que se están viviendo estos últimos días entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña están causando un daño colateral en la actividad hortofrutícola almeriense. En concreto, la huelga general convocada por el Ejecutivo catalán ha propiciado cortes de tráfico en alguna de las carreteras que conectan la producción local con las centrales de compra europeas, provocando retrasos en la entrega de estos productos a sus destinatarios. 

La Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería (Coexphal) ha informado al subdelegado de Gobierno en Almería, Andrés García Lorca, sobre las retenciones que están sufriendo algunos camiones de frutas y hortalizas a su paso por Cataluña, sobre todo en la Autovía del Mediterráneo o A-7 en dirección Francia

"El subdelegado nos ha transmitido su completo apoyo y su agradecimiento por mantenerle al tanto sobre este asunto. Además, nos ha asegurado que van a trabajar para que las fuerzas de seguridad del Estado protejan nuestros productos en su andadura por Cataluña", ha asegurado el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández

Un medio esencial 
El transporte por carretera supone el principal medio de envío de frutas y hortalizas tanto a España como a la Unión Europea, un mercado que supuso en el año 2016 casi el 95% del total de frutas y hortalizas almerienses comercializadas. Un aspecto esencial para esta actividad económica, la principal de la provincia de Almería, cuya facturación se situó en la pasada campaña por encima de los 2.000 millones de euros. 

La paralización del flujo usual de camiones cargados con mercancías que atraviesan el continente europeo es aún más crítico cuando la carga son frutas y hortalizas. El carácter perecedero de estos productos obliga a que su transporte sea ágil, manteniendo en todo momento la cadena de frío del producto y cumpliendo unas expectativas de calidad que han sido pactadas por anterioridad. "Todo lo relacionado con el transporte es especialmente delicado debido a estos aspectos", explica Luis Miguel Fernández, que asegura que "los importadores europeos esperan recibir sus pedidos 24 horas después de que hayan salido; los cortes de la A-7 están provocando retrasos de uno y hasta dos días, con los perjuicios que tiene esto en la calidad y en las expectativas de entrega del producto". 

Impacto
Con el objetivo de atajar este problema, desde Coexphal han puesto a disposición de las empresas asociadas un teléfono para notificar las incidencias producidas por los sucesos que están teniendo lugar en Cataluña. Las notificaciones que han recibido hasta ahora, sin embargo, son escasas. "Los transportistas comunican antes a los operadores en destino si se van a producir algunas anomalías en su trayecto. En función de la gravedad del asunto, las empresas distribuidoras se ponen en contacto con las comercializadoras almerienses con el propósito de buscar una solución conjunta al retraso prolongado de las exportaciones por carretera", explica Luis Miguel Fernández. 

Importación 
El parón establecido en Cataluña no solo afectó a las exportaciones que salían de Almería, sino que los propios compradores catalanes se vieron afectados por estos sucesos. El presidente de Diego Martínez e Hijos, una empresa intermediaria de frutas y hortalizas entre la producción y la Gran Distribución ubicada en Barcelona, contaba a este periódico cómo había transcurrido la jornada. "El mercado mayorista Mercabarna cerró, pero fue un cierre político. La mayoría de las empresas cerraron, pero algunas, como nosotros, decidimos abrir. Eso sí, la actividad comercial fue nula", explica Diego Martínez. 

El abastecimiento de frutas y hortalizas procedentes de Almería por parte de los proveedores catalanes también se ha resentido. La actividad, sin embargo, ya ha vuelto a sus cauces habituales, ha explicado Diego Martínez. La familia Martínez es almeriense y, aunque residen en Barcelona, se sienten muy vinculados aún a Sorbas, su pueblo, y a la tierra almeriense.  

"Los distribuidores quieren productos de Almería: conocen su calidad, lo que se ha avanzado en sostenibilidad a través del control biológico y saben que es una zona que te asegura un abastecimiento continuo durante casi todo el año, algo que muy pocas regiones pueden ofrecer", explica el dueño de Diego Martínez e Hijos. 

La situación, asegura Diego, vuelve a la normalidad, pero desde el sector agroalimentario almeriense ya advierten de las consecuencias que tiene tener para la actividad económica de la provincia el hecho de que se prolongue el desafío secesionista catalán. 

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