Agua, transporte y sostenibilidad centran el debate d la agricultura almeriense

El sector se cita con el consejero para hablar del futuro

El debate se celebró en el Teatro Cervantes   Fran Muñoz.

Tras más de medio siglo de constante avance la agricultura almeriense ha alcanzado una velocidad de crucero que le permite afrontar los problemas del presente y del futuro con la seguridad de poder afrontarlos con garantías de éxito.

Dos temas que desde siempre han capitalizado la actividad innovadora del campo almeriense como son la búsqueda de la calidad y la prioridad por la seguridad alimentaria están a estas alturas tan asumidos que en la práctica quedan fuera del debate sobre las perspectivas de futuro.

Sin embargo otros asuntos se expusieron ayer en el Desayuno que La Voz de Almería y Cajamar propusieron con el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, como gran protagonista.

Problemas y soluciones
Se habla del agua como un factor de gran preocupación, de la huella de carbono que puede desembocar en pérdida de competitividad con respecto a otros territorios que cuentan con mejores posibilidades de transporte, con el tren como el gran déficit, junto con esa necesidad, siempre expuesta pero hasta ahora no bien resuelta, de que los productos almerienses gocen del prestigio que se han ganado a lo largo de los últimos años.

Poco a poco el ‘debe’ de la agricultura intensiva se va descargando de asuntos pendientes aunque, según el consejero, y según muchos de los asistentes a la jornada de ayer, aún queda trabajo por hacer para lograr el objetivo de que la provincia siga siendo la gran referencia de la agricultura en España y Europa.

Representación
En el Teatro Cervantes se citaron los representantes de todos los colectivos vinculados con el sector hortofrutícola de la provincia, desde la comercialización al transporte, los regantes, las organizaciones agrarias, la industria auxiliar y los representantes de las instituciones públicas y privadas que trabajan codo a codo con los agricultores, casos de Cajamar y su Estación Experimental de Las Palmerillas, el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) o la Universidad de Almería.

La buena salud del campo almeriense no es óbice, en cualquier caso, para que, desde el público, se lanzaran una batería de preguntas relacionadas con la necesidad de inversiones estratégicas para el sector, comenzando por unas infraestructuras hídricas que traten de salvar la atávica sed del campo y pasando por un Corredor Mediterráneo que se ha hecho imprescindible.

Bioeconomía 
De la charla del consejero Sánchez Haro a las conversaciones en los corrillos del patio de butacas del Teatro Cervantes, la economía circular o bioeconomía centra los objetivos del sector hortofrutícola. Se trata de abrazar el nuevo modelo que no sólo propone una producción de calidad, libre de residuos, presidido por el control biológico y volcado con la seguridad alimentaria, pero también de una gestión sostenible en el uso de los recursos naturales, como el suelo o el agua, o la recuperación de los residuos tanto orgánicos como inorgánicos que se convierten, merced a esa fórmula en materia prima para una nueva industria del reciclado o de la reutilización.

Almería no sólo sabe producir bien, sino que avanza con paso firme hacia la sostenibilidad como concepto básico, una línea de trabajo que la ha convertido en uno de los modelos más eficientes del mundo. Ahora sólo falta que los mercados internacionales conozcan esa nueva realidad.

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