Los negocios siguen esperando el frío

Los comerciantes sufren también el cambio climático.

La ropa de abrigo aguarda a los clientes en los escaparates del Paseo, esperando las primeras noticias del invierno.
La ropa de abrigo aguarda a los clientes en los escaparates del Paseo, esperando las primeras noticias del invierno. La Voz
Eduardo de Vicente
07:00 • 10 nov. 2019

Mari Carmen Pinzón, la castañera del Paseo, sigue trabajando en manga corta.  El olor de sus castañas nos sigue evocando aquellos otoños antiguos cuando después del día de los Santos nos llegaban las primeras noticias del invierno. 



La castañera sigue esperando el frío con la misma paciencia que tienen los maniquíes de las tiendas del Paseo, que se ven obligados a soportar el rigor de los abrigos con una temperatura primaveral y sin la motivación del público que antes llenaba el Paseo para mirar los escaparates.



Los comerciantes almerienses que dependen de las cuatro estaciones para hacer sus ventas, llevan ya varios años sufriendo en sus carnes esta transformación del clima. El verano se está alargando tanto que ha ido estrechando el otoño y reduciendo el invierno a un par de meses. El sábado, a las dos de la tarde, los termómetros del centro de la ciudad marcaban 26 grados, una temperatura propia de los últimos días del verano.






En las tiendas de ropa del centro se pueden ver los escaparates anunciando un día tras otro el frío que no llega, en una imagen que contrasta con la indumentaria de los posibles compradores, que vestidos de verano miran a los maniquíes desde la calle con aire de distanciamiento.



Hace unos años, para el día 12 de octubre, empezaba la venta fuerte de ropa de otoño o de entretiempo como aquí se dice. Ahora esas ventas se han reducido tanto que apenas se notan. Pero donde más daño ha hecho la ausencia de frío, es en la campaña invernal que los establecimientos de ropa comenzaban a potenciar cada temporada después del puente de los Santos, en la primera semana de noviembre.



En el calendario comercial de las tiendas de ropa había dos fechas claves para vender las prendas de invierno: la primera a comienzos de noviembre y la segunda en enero después de Reyes Magos. La venta de noviembre casi ha desaparecido porque como no hace frío la gente se espera a las rebajas de enero. La crisis se hace más latente en las tiendas de caballeros que en las de señoras, tal vez porque los hombres suelen comprarse la ropa de abrigo cuando sienten el frío encima, mientras que las mujeres, por regla general, compran con más perspectiva de futuro.



Las zapaterías también sufren los caprichos del tiempo. El calzado propio del verano se sigue llevando prácticamente hasta diciembre, por lo que se reducen considerablemente las ventas y la campaña fuerte no comienza hasta después de Navidad. 


Los vendedores de frutos secos hablan también del cambio climático y lo notan en su negocio. Francisco Cara, dueño del popular ‘Quiosco de las pipas’ en el Paseo de Almería, reconoce que el frío es su mejor aliado y que su ausencia se deja notar en productos típicos del invierno como las palomitas y las pipas. Sobre todo porque existe la tradición de vender las pipas y los tostones calientes. A ver quien se compra una bolsa ahora cuando lo que apetece es un helado.


Las tiendas de comestibles tampoco son una excepción. José López Puerta, dueño de Ultramarinos San Antonio, en la calle Castelar, recuerda que “hace veinte años, por este tiempo, ya se vendía muy bien todo el género de Navidad: mantecados, peladillas, turrones, y los preparativos de las matanzas. Ahora tiene la tienda sembrada de cajas, pero la venta fuerte no empezará hasta diciembre, cuando  tengamos las primeras noticias del añorado invierno que tanto se resiste.


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