Níjar

Los vecinos frenan el desalojo de 21 familias en San Isidro y ganan tiempo

Los vecinos se concentran y consiguen un plazo de dos meses para marcharse voluntariamente

Concentración vecinal en San Isidro
Concentración vecinal en San Isidro La Voz
Javier Pajarón
19:13 • 22 jul. 2019

Decenas de vecinos de la pedanía nijareña de San Isidro se concentraron la mañana del lunes a las puertas de un bloque de viviendas de la calle Pedro de Alvarado para evitar un lanzamiento judicial.




La orden dictada por el Juzgado de Primera Instancia número Dos de Almería  anunciaba el desalojo de 21 familias en la propiedad, asumida por Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), popularmente conocido como el Banco Malo.




La resolución señalaba el desahucio a las 10.10 horas del lunes. La comisión judicial se presentó en el bloque, donde desde primera hora se concentraban familias enteras, vecinos del entorno y algunos activistas implicados en labores humanitarias en el campo de Níjar.




Entre los manifestantes podían verse familias enteras con niños pequeños, incluidos bebés lactantes. “Una reciente sentencia judicial avala el desalojo, sin tener en cuenta la obra social de la congregación religiosa y la dramática escasez de vivienda del municipio que imposibilita la búsqueda de alternativas habitacionales para estas familias”, señaló Adama Sangaré.




Acuerdo
Los afectados aseguran que ya pagan una cuota de alquiler a una empresa promotora, propietaria anterior de los pisos ahora adjudicados al Banco Malo. La concentración se saldó sin necesidad de intervención de las fuerzas de seguridad y, según los propios afectados, han recibido un periodo de dos meses para buscar una solución y abandonar voluntariamente los inmuebles antes del 15 de septiembre.




Las familias, entidades sociales y algunos activistas afirman que “resistirán hasta el final en su derecho a una vivienda digna y en contra de los intereses especulativos que amenazan la convivencia en San isidro”, señala Sangaré. “La población de la zona sufre las consecuencias de una creciente demanda de mano de obra en la agricultura a la vez que un existe un bloqueo en la construcción y rehabilitación de viviendas”.





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