Roquetas de Mar

La supervivencia del gran acuífero del Poniente pasa por la desalación

La extracción debe reducirse en 55 hectómetros cúbicos al año, el consumo de una ciudad como Zaragoza, para recuperar el equilibrio

Vista aérea de cultivos invernados en el municipio de El Ejido.
Vista aérea de cultivos invernados en el municipio de El Ejido.
Javier M. de la Horra
16:35 • 24 jul. 2016

El agua ha dejado de ser un problema en Almería para convertirse en el gran Problema, con mayúscula. La sobreexplotación de los acuíferos ha puesto en jaque a la provincia, y el polo agrícola por excelencia, el del Campo de Dalías, no se escapa a un rompecabezas que trasciende el ámbito comarcal. La cantidad y la calidad del agua han descendido dramáticamente en los últimos años, y cualquier equilibrio para mantener con vida la masa acuática del Poniente, pasa por la distribución de agua desalada producida en la desaladora de Balerma.




Para esclarecer cualquier problema es necesario visualizarlo con datos reales: “En el acuífero del Poniente están entrando en torno a 90 hectómetros cúbicos de agua al año, y el consumo está sobre los 145 hectómetros cúbicos anuales. Por lo tanto, debemos dejar de extraer 55 hectómetros cúbicos de agua para evitar la sobreexplotación”, explica el presidente de la Federación de Regantes de Almería (FERAL), José Antonio Fernández, que preside a su vez la comunidad de regantes Tierras de Almería, integrada por 800 agricultores con más de 2.300 hectáreas de tierra.




Es así de sencillo: se está consumiendo más agua que la que entra en el acuífero, tanta como la que distribuye una ciudad como Zaragoza en todo un año. La división de la masa de agua subterránea (nombre oficial) en el Poniente es bien conocida por todos los agricultores de la vega. Por un lado está el acuífero inferior, que es el que tiene agua de buena calidad y se extrae mediante sondeos a entre 350 y 700 metros de profundidad. Por otra parte está el acuífero superior, con un agua de mala calidad que rebosa a borbotones en lugares como la Balsa del Sapo, en El Ejido. Entre ambos acuíferos, el inferior y el superior, se extiende una lámina rocosa impermeable que evita su mezcla.




Una estrategia común
¿Qué están haciendo en el Poniente para dejar de extraer esos 55 hectómetros cúbicos de agua del acuífero, y recuperar así el equilibrio? Regantes y administraciones locales tratan de “establecer una estrategia común”, avanza Fernández. Y cualquiera de esos planes pasa por la desaladora de Balerma. De momento, esta desaladora gestionada por Acuamed ha puesto 30 hectómetros cúbicos al año de agua desalada ha disposición de los Ayuntamientos de la comarca, y de la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente Almeriense, que de los 30 ha reservado 7,5 para el regadío.




Roquetas, que por su situación geográfica próxima al mar tiene el agua de sus pozos salinizada en exceso (es de peor calidad que el agua de los pozos de El Ejido o Vícar, cuyos sondeos están más alejados del mar), ha contratado 8 hectómetros y se ha convertido en el primer municipio de la comarca en suministrar agua desalada entre sus vecinos, un agua que es de mayor calidad que el de los pozos y que “en 2017 supondrá el 80% del total de la consumida en los hogares”, según explica el gerente territorial de Hidralia en Almería, Andrés Martínez. 




Y todo hace indicar que no será el último Ayuntamiento en adoptar esta medida. “El Ejido, La Mojonera, Vícar y Almería capital también han hecho reservas y cogerán agua de la desaladora”, puntualiza el presidente de FERAL. Cuestión de tiempo. 




Los 25 hectómetros cúbicos que restan, necesarios para conseguir el equilibrio entrada-salida de agua en el acuífero, se dejarán de extraer gracias a dos medidas: que Almería capital “no captará los 10 hectómeros de la zona del Bernal” al producir más agua desalada desde la desaladora de la boca del río; y que los 15 hectómetros restates “se cogerán del acuífero superior, el de peor calidad, que será mezclada con una parte del agua regenerada por Roquetas de Mar”, gracias a que la ciudad ha optado ya por la distribución de agua desalada (al ser de mayor calidad, su regeración es más sencilla).




“No vamos a esperar”
Ante las dificultades por las que atraviesa la masa de agua, agricultores agrupados en la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente Almeriense han decidido pasar a la acción. “Somos nosotros los que comemos de la agricultura, y nosostros nos vamos a movilizar y a buscar soluciones, independientemente de lo que hagan o consigan las administraciones”, argumenta Fernández. Entre las opciones deseadas para aliviar la situación de la masa de agua en el Poniente, se encuentra la de traer agua desde el pantano de Rules (Granada). “Estamos negociando. Allí hay excedente y nos gustaría traerla a Almería; indirectamente nos permitiría ir recuperando el acuífero”, explica el presidente de la Federación de Regantes de Almería (FERAL).


Roquetas dará vida al acuífero con su agua desalada
La decisión del Ayuntamiento de Roquetas de Mar de distribuir agua desalada entre sus vecinos dará indirectamente vida al acuífero del Poniente. El 80% del agua que discurra por los hogares será desalada en 2017, así que las captaciones subterráneas se quedarán “como recurso de emergencia por si algún día fallase la desaladora de Balerma”, explica Andrés Martínez, el gerente territorial de Hidralia en Almería, la empresa que distribuye el agua en esta ciudad del Poniente.


Sin apenas captaciones en sus pozos, el agua del acuífero en su vertiente costera irá progresivamente mejorando. La calidad en la masa de agua del Poniente “es de las mejores en la provincia, porque tenemos una entrada externa de Sierra Nevada”, detalla el presidente de la Federación de Regantes de Almería (FERAL), José Antonio Fernández. Sin embargo, la calidad fluctúa sobremanera en función de la ubicación geográfica del municipio. “Se debe a la intrusión marina, por eso los pozos de Roquetas y alguna zona de Vícar, que están más próximos al mar, tienen peor calidad en sus aguas que por ejemplo El Ejido o La Mojonera”, aclara Fernández.


De hecho, tal y como ha podido saber este periódico de fuentes municipales, la baja calidad del agua, salinizada en exceso, ha sido la principal razón que le ha llevado al Ayuntamiento de Roquetas de Mar a optar por la distribución de agua desalada proviniente de la desaladora de Balerma. “Es cierto que es un agua más cara, pero también de mucha mayor calidad, y un municipio turístico como Roquetas no puede permitirse distribuir un agua mala”, aclaran las mismas fuentes.



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