La guitarra histórica de 1820 que ha vuelto a la vida con Joaquín Pierre

La guitarra histórica de 1820 que ha vuelto a la vida con Joaquín Pierre

Guillermo Fuertes
23:36 • 31 ago. 2012

Es, sostiene Joaquín Pierre, la madre de todas las guitarras. Tal vez la abuela, si seguimos el canon actual que señala a Antonio de Torres como el padre del instrumento que hoy conocemos como tal. Pero según investigaciones recientes, fue Dionisio Aguado quien comenzó antes, allá por el primer tercio del siglo XIX, a concebir un sonido, a intentar definir unas dimensiones, unas proporciones, un instrumento superior y asentado.


Se sabe que Aguado viajó a París en los años 20 del siglo XIX, al parecer harto de la atmósfera conservadora que imperaba en la época entre los luthiers de Madrid. Allí entró en contacto con los grandes constructores  René-François Lacote y Etienne Laprevotte, quienes le construyeron varios instrumentos siguiendo sus indicaciones. Cuando luego los trajo a su regreso a España, con ellos continuó investigando sobre la acústica de la guitarra.


Tras el tripodión, la guitarra




Y este instrumento específico, fechado en torno a 1820 y firmado por Laprevotte, al parecer era uno de los preferidos de Aguado. Con él se hizo retratar, pulsándolo mientras el instrumento descansa sobre el tripodión (otro invento del músico madrileño), para la edición de su famoso Método.


Hace casi dos años, Pierre, luthier e investigador de este instrumento y su historia, reprodujo el tripodión de Aguado, basándose en los planos originales. Lo presentó en el Festival Internacional de Guitarra ‘Andrés Segovia’, en Madrid, y tan bien fue acogido, que decidió reproducir también aquella guitarra de Laprevotte. Un instrumento, además, que revestía gran importancia para los historiadores y músicos, pues ilustraba como pocos una época “muy sugerente, en que se estaba generando todo un corpus de conocimientos técnicos”, explica.




Pero era una empresa compleja. Otros luthiers de prestigio lo habían intentado y lo habían dejado. Entre otras cosas, porque ya se han olvidado muchas técnicas ancestrales de la luthería. Pero Pierre es investigador de la historia de estos instrumentos desde hace años, y fue atando cabos.


Se dio cuenta, entre otras cosas, de que Laprevotte, constructor de instrumentos de cuerda, había abordado la fabricación de la guitarra encargada, en muchos aspectos, como si fuera un violín. “El fondo, por ejemplo, que tiene un suave peralte, pero ha sido tallado a mano, como con el violín. Así que me tuve que hacer, incluso, el cepillo especial para esto...”.




La ayuda de internet


Por suerte, el luthier japonés Makoto Tsuruta tenía en su página web (www.crane.gr.jp) los planos del instrumento, sacados de uno original perteneciente a un coleccionista que él había reproducido. Y también había material en la página web del constructor, conservador e investigador Ian Watchorn. A partir de ahí, siguieron meses de trabajo.
Para la caja utilizó arce, y para la tabla armónica, pino abeto. “Es como un canon en la construcción de la guitarra”, dice. La encastradura la hizo en palo rosa. Otra cosa es la encordadura. “La guitarra romántica lleva una cuerda de baja tensión, porque son guitarras que no son muy robustas”, reflexiona. “Pero sorprendentemente, la guitarra tiene un sonido espectacular. Estoy deseando que la toque algún guitarrista, por ejemplo, Juan Francisco Padilla, para oírla bien...”.


Todavía le falta redondear el mástil y barnizarlo, pero los detalles, los ensamblajes, son de lujo. “El barniz no lo toco yo, será un barniz de mu&ntil


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