Y a los almerienses se nos muere algo? ¡No me diga que estaba usted ilusionado con las obras del AVE y la empresa Sacyr! ¡Hombre de dios, si estaba descontado que Sacyr se marchaba de las obras del AVE, si la salida de los políticos (más o menos chula) era una excusa, si eran conscientes en el ministerio de fomento de que la decisión empresarial era definitiva! ¡Que dejaban las obras! Entonces, ¿por qué los políticos nos cantaban milongas sobre las obras y la vuelta de Sacyr? Habrá que preguntarlo un día de estos. Lo que me ha gustado es la excusa dada por uno de ellos: Juan José Matarí, el gobierno ahora podrá reorientar, organizar y relanzar el proyecto. Vamos, que la huida de Sacyr, según el señor Matarí, diputado por esta tierra desde hace algunas décadas, al final va a beneficiar al futuro del Ave en Almería. Lo que tenemos que oír. ¡Baja, Manuel!
A don Rafael Hernando todavía no le hemos escuchado sobre la ¡espantá! de Sacyr. Debe estar como alma en pena por los escaños del congreso, y lo entiendo, cuando alguien se va, algo se muere en el alma, y a él se le ha marchado Sacyr. Lo ha dejado roto, descosido por dentro, enfrentado a su soledad, a sus túneles tapiados, a sus obras paradas, esas que Sacyr tenía que reiniciar el pasado mes de enero. ¡Volver, le cantaba el señor Hernando a Sacyr, y ella, la bien pagá, le ha dejado por otro que le debe pagar mejor! Llorando y celoso anda don Rafael por las obras que no ha sabido defender, por el no retorno de la amada al tajo y con los almerienses pendientes de sus conquistas y sus derrotas ferroviarias. ¡Qué putada lo de Sacyr, don Rafael! Con lo bien montada que tiene usted la vida en estos momentos en los madriles con su jefe Rajoy y le viene a fastidiar su amada Sacyr por una tontería de obras en la lejana y esquinera Almería.
Con un tortazo dialéctico a Pablo Iglesias en el congreso salva usted el día y a seguir disfrutando de la buena vida, pero con los almerienses sus últimas salidas dialécticas, y especialmente las dedicadas al “puñetero” Ave, se le vienen atragantando. Si fuera usted diputado en representación de Madrid y los madrileños su vida sería mejor, no tendría a la plataforma del tren y a un par de plumillas dándole la castaña todos los días. Algo tiene que hacer, pues al Ave aún le quedan miles de curvas.