El arte de mentir

José Luis Sánchez Teruel
14:00 • 03 mar. 2019

Donald Trump ha lanzado más de 8.000 mentiras en sus dos años de mandato. Según The Washington Post, el presidente de EEUU ha alcanzado ese deshonroso récord no solo por las declaraciones sin fundamento que ha realizado ante la prensa, sino por las noticias engañosas que ha estado difundiendo a través de sus redes sociales.

En España, esta estrategia está siendo copiada al milímetro por las derechas. Uno de los ejemplos más recientes lo encontramos en el manifiesto de la Plaza de Colón, donde se realizaron afirmaciones por los tres partidos de la derecha –CS, PP y Vox– que han quedado desmentidas posteriormente.


El partido de Albert Rivera, que se ha apuntado a la moda de ‘miente que algo queda’, ha llegado a reconocer que las promesas realizadas durante la campaña electoral por uno de sus socios en Andalucía son papel mojado. Para el consejero de Economía –de la cuota de Ciudadanos–, que Moreno Bonilla anunciara una bajada masiva de impuestos o la creación de 600.000 puestos de trabajo era solo lenguaje electoral que no hay que creerse.



Inés Arrimadas, tras anunciar su salto a la política nacional como número uno por Barcelona en las Elecciones Generales, sostenía que era la líder de la oposición en Cataluña y que lo iba a seguir siendo. Si esto fuese cierto, Arrimadas caería víctima de la aplicación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que dice que nadie podrá ser miembro de las dos cámaras simultáneamente. Seguro que esto lo saben Arrimadas y Rivera, pero han preferido jugar a la confusión. 


Pablo Casado está construyendo también su particular muro, a base de noticias inventadas sobre la política que llevó a cabo en Cataluña Rajoy –quien, con su inactividad, montó todo el lío que hoy tenemos– o sobre el ‘milagro’ económico del Gobierno del  PP. También miente sobre la revalorización de las pensiones o sobre el aborto. En cuanto a Vox y Santiago Abascal, su táctica se resume en alimentar las redes de fake news, cargadas con falsedades sobre la inmigración, la violencia de género o sobre el Estado de las autonomías.



Esa estrategia de comunicación tiene unos efectos demoledores en la sociedad, ya que mina la confianza de los ciudadanos en la clase política, en los medios de comunicación y en definitiva, en la democracia. El peligro de todo esto es que la gente puede tomar decisiones que van a afectar a su vida sobre bases que son falsas. El 28 de abril todos los españoles vamos a tener la oportunidad de votar por un futuro mejor, y al votar ojalá que lo hagamos para echar de la política a quienes, con la mentira como arte, pretenden llevarnos al pasado.





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