Las promesas electorales

Kayros
01:00 • 07 oct. 2015

Los partidos políticos son como los jefes de ventas de cualquier supermercado  que   en cada  elección   prometen el oro y el moro. Desde que   se impuso la publicidad  como  estrategia capitalista  para  adelantar la oferta a la demanda, los políticos también imitaron las tácticas comerciales  de los grandes almacenes.  Estos días que  anteceden   a la campaña oficial, imaginamos a las ejecutivas   como un corro de chamarileros pensando qué promesas pueden gustar a los almerienses  a la hora del voto. Los almerienses  han sido tantas veces engañados que tienen   la paciencia del santo Job respecto  a los bienes prometidos. Son tan buenos y   tan  respetuosos que se contentan con un poco  de lo que soñaron. Los partidos  lo saben y por ello los jefes de   campaña  dividen la antigua  promesa  en algo que se le parezca   aunque  no  sea. . Así  después  de muchos de años de esperar  el AVE, a lo mejor    nos contentan  con una reunión   publicitaria de alcaldes  en Lorca, o  una invitación a tomar el  tren en  Granada previa una paliza de  autobús.   La derecha  lo sabe.   Aquí   no puede hablar mucho de   recuperación porque, en contra de lo que sucede en otras partes, está subiendo el paro.  Y tampoco puede aladear   de  haber  traído el Corte jingles, porque las  señoras todavía tienen que   viajar a Murcia   a comprarse   el   chaquetón  es de cuero. Entonces qué otro  remedio les queda  a los dirigentes  de los partidos: hablar de cine que es el arte  de los sueños,  prometer  un gran estudio   cine , frustración  de esta provincia desde los años sesenta. Hay promesas que  recordadas  hoy hasta nos hacen sonreír. Un alcalde   prometió   instalar a todo lo largo de la costa  mediterránea   un tranvía  para que sirviera de   enlace  entre Poniente y Levante. No hubiera estado nada mal en esta Almería sin salidas. Otro alcalde adivinó que la escasez de lluvia en el Almanzora se debía  a que los murcianos  robaban  las nubes y las colocaban debajo de sus   bancales. La solución no podía  ser otra que el trasvase,   la  promesa de las promesas  que en todas  las consultas  sale a relucir.  Tenemos la mala suerte de que aquí  el poder  político   se  divide entre la Junta y el  PP,  y casi nunca se ponen de acuerdo para nada. Les sale más barato echarse  la culpa  de lo que ninguno hace.  Como  el  personaje  está  en la cresta de la ola, les diré que Rodrigo Rato  nos prometió   el Ave en el 2005. Diez años después lo seguimos pidiendo.







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