Medio Ambiente reune a un grupo de voluntarios para supervisar 26 nidos de cernícalo primilla

Están instalados en las llanuras de María, Cañadas de Cañepla y Topares

Foto de nidales.
Foto de nidales.
La Voz
18:00 • 19 ene. 2017

La Junta de Andalucía organizó el pasado fin de semana una actividad de voluntariado ambiental para la conservación y mejora de los nidales de cernícalo primilla situados en distintos puntos de la comarca de Los Vélez, la zona de la provincia con mayor presencia de esta pequeña rapaz. La Delegación de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio reunió a un grupo de voluntarios con el objetivo de supervisar y reparar las 26 cajas-nido distribuidas por diferentes cortijos en las llanuras cerealistas de María, Cañadas de Cañepla y Topares.




La desaparición paulatina de sus lugares habituales de cría en huecos de tejados y muros de cortijos tradicionales, hace necesario disponer de estos nidales artificiales que aseguren que, a la vuelta de su viaje migratorio en primavera, estas aves encontrarán huecos en los que nidificar y reproducirse.




Las bajas temperaturas registradas durante el fin de semana en Los Vélez no fueron un obstáculo para los voluntarios que podrán participar en primavera y verano en las actividades de censo de poblaciones de cernícalo primilla y comprobar cuantos nidales de los que han limpiado y reparado han sido ocupados.




El cernícalo primilla es un ave rapaz que se alimenta, principalmente, de insectos aunque también consume pequeños mamíferos como roedores o topillos. Los censos realizados durante 2016 por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio para conocer el estado de conservación de la población de cernícalo primilla en Andalucía han confirmado la presencia de un total de 2.500 parejas en la región, un 50% menos que en 2012, año en el que se censaron 5.000 parejas. En la provincia de Almería, en el censo de 2016 se registraron un total de 26 parejas asentadas en Los Vélez y 4 parejas de una nueva colonia localizada en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.




Un análisis preliminar parece indicar que las razones de este declive tan drástico y generalizado, que afecta a las poblaciones de Andalucía hasta el sur de Francia, podría deberse en parte a una mala supervivencia de la especie en sus cuarteles de invernada en África, y no a una degradación global de su hábitat de alimentación (estepas cerealistas fundamentalmente) ni a la modificación generalizada de los lugares donde ubica sus colonias de cría, especialmente edificios habitados como iglesias o construcciones rurales. De hecho, el seguimiento de las aves marcadas a lo largo de todo el país indica un descenso del regreso de aves adultas para criar a sus colonias tras la migración.




Políticas de conservación
Ante este declive es clave conocer si estos datos se deben a una situación coyuntural, como puede ser un mal invierno, o a casos muy puntuales en la invernada con consecuencias graves. En este sentido, cabe destacar que numerosas publicaciones señalan que las condiciones de los hábitats en las zonas de invernada en el Sahel han empeorado en los últimos años a causa de la sequía asociada al cambio climático y a la sobreexplotación de los acuíferos, un hecho que podría estar afectando a otras especies migrantes que utilizan las mismas áreas.




No obstante, no se pueden descartar otros factores locales relacionados con el medio agrícola como es el uso de nuevos insecticidas, en concreto los neonicotinoides, que han sido relacionados con el declive de las poblaciones de aves insectívoras en medios agrícolas en toda Europa.




Hay que recordar que en Andalucía, al igual que en el resto del país, las políticas conservacionistas permitieron recuperar en el periodo 1988-2012 las poblaciones de esta especie, tanto con la regulación del uso de insecticidas como controlando la desaparición de los huecos que necesita para criar como consecuencia de las restauraciones poco respetuosas que se han llevado a cabo en los edificios donde instala sus colonias. De este modo, el cernícalo primilla logró recolonizar todo el territorio perdido a lo largo de la segunda mitad del siglo XX de manera análoga a lo que sucedió al resto de su área de distribución, una situación que permitió disminuir su categoría de amenaza en el mundo pasando de Cerca de amenaza a Preocupación menor.


 



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