“Las necesidades futuras de médicos van a ser muy altas, y en Almería mucho más”

Entrevista a Tesifón Parrón, delegado del rector para la implantación de Medicina

Tesifón Parrón, médico, gestor y docente, en un momento de la entrevista
Tesifón Parrón, médico, gestor y docente, en un momento de la entrevista Juan Pablo García
Antonia Sánchez Villanueva
21:29 • 24 sept. 2022 / actualizado a las 21:35 • 24 sept. 2022

Aunque es modesto, y nunca lo admitirá así, la implantación de los estudios del Grado en Medicina en la Universidad de Almería, debe buena parte de su paternidad al virgitano Tesifón Parrón Carreño. Por su multiplicidad de facetas profesionales en la gestión sanitaria, la docencia universitaria y la investigación médica, ha estado embarcado desde el principio en el proyecto. El próximo jueves pronunciará la lección de apertura de un curso muy importante para la UAL, precisamente por el estreno de una titulación de alta demanda, notable prestigio y mayor necesidad. Parrón Carreño, médico, jefe de servicio en la Delegación Territorial de Salud y profesor en la UAL, es un reputado especialista en salud pública con un currículo de impacto. La entrevista se desarrolla en uno de los laboratorios habilitados para impartir las clases de Medicina.  



El grado de Medicina es la apuesta estrella de esta universidad. Llegar hasta aquí tampoco ha sido un camino de rosas. ¿Ha habido algún momento en el que esa apuesta de hace 12 años estuvo en riesgo de no prosperar? 



Con el rector anterior, Pedro Molina, se inicia la elaboración del plan de estudios, con la colaboración de José Peinado, Josefa Márquez, y José Juan Carrión. Pero vino la crisis económica y estuvo en stand by algún tiempo. Ya con el actual rector, Carmelo Rodríguez, se empezó a animar el tema y se hizo una apuesta firme. Empezamos a trabajar un grupo muy reducido con la doctora Gracia Castro, la Vicerrectora María Angustias Martos, y Jorge Doñate, para adaptar el plan a la normativa actual. Hubo que someterlo a una comisión de evaluación abierta. Y a partir de ahí se mandó a la agencia de acreditación, que también hace una pequeña modificación. Quedaba el tema de infraestructura. La idea era iniciar el grado dentro de la Facultad de Ciencias de la Salud, mientras se crea un edificio nuevo en Torrecárdenas. Hubo, desde luego, por parte del equipo rectoral, un apoyo sin fisuras. 



Sectores como el Colegio de Médicos expresaron reticencias, incluso oposición. ¿A qué responden?



Bueno, quien defendía que no hubiera más facultades era la Junta de Rectores, por un lado, pero sobre todo la Asociación de Alumnos de Medicina. Evidentemente, cuantas menos facultades, menos competencia. También se decía que España era el país con más facultades. Es verdad que España tiene muchas, como la propia Almería, que tienen un máximo de 60 porque la ANECA sólo autoriza 60 alumnos. Yo creo que se trataba de ajustar no tanto el número de facultades, sino de futuros profesionales que van a salir. Por otro lado, tampoco tiene mucho sentido porque la demanda real de profesionales médicos es elevadísima. Ahora mismo hay déficit. Es cierto que el colegio abogaba por incrementar el número de especialistas, en eso estamos totalmente de acuerdo, pero el que se incremente el número de especialistas sin tener médicos para acceder a esas especialidades, no nos sirve para mucho. Ese era el tema. Las necesidades futuras van a ser muy altas, y en Almería, mucho más.



¿Por qué más?



Es la segunda provincia con mayor crecimiento de Andalucía, después de Málaga, y la demanda de médicos es altísima. Es la provincia con más médicos extranjeros de toda Andalucía por médico autóctono. Y, bueno, el tiempo nos dará la razón, en unos cuatro o cinco años las necesidades de médicos van a subir de forma importante, porque la gran contratación de médicos se realiza entre los años 80 y 90 y la mayoría o están jubilados o teníamos que estar ya jubilados, entre ellos me incluyo. Si a eso añadimos que muchos se están yendo al extranjero por ofertas más competitivas, pues tendremos que buscar formulas, entre ellas tener facultades que hagan atractiva a una ciudad para que los profesionales quieran quedarse. 



¿Cómo es ese déficit para contratar en Almería? 

Ahora mismo es muy difícil y sobre todo en la época de verano. Hay ciudades costeras como Roquetas, Mojácar, San José, donde hay que poner médicos de refuerzo y muchas veces no se han podido contratar, no por problemas económicos, sino porque no había profesionales para poder hacerlo. 


¿En qué especialiades está el mayor problema?

El ámbito más deficitario ahora mismo sería Medicina Familiar y Comunitaria. Los centros de salud tienen serias dificultades para atender. Hace unos años era impensable que un paciente tuviera tiempo de espera para ser visto por el médico de cabecera. Hoy en muchos centros tardan varios días en darte número. 


Esa jubilación masiva de medicos que menciona, ¿en qué plazo se va a producir?

Como máximo en cuatro o cinco, porque ahora mismo hay muchos, ya te digo, entre ellos yo, que tenían que estar jubilados y se han quedado por compromiso, por las necesidades que hay. Pero esos sanitarios a los 70 tendrán ya que jubilarse sí o sí, con lo cual lo que se ha hecho es posponer un poquito esa curva de jubilación, pero como mucho en cuatro o cinco años es cuando más se va a manifestar el déficit.


Pues vamos con retraso, porque la formación de un médico es muy larga. 

Muy larga, son 11 años. Por término medio son seis de carrera, y luego, dependiendo de la especialidad, entre cuatro o cinco años. O sea, que como mínimo van a estar 11 años. Eso suponiendo que tras la terminación del grado se inicie de inmediato el posgrado, que no es así, porque si terminan en junio, normalmente empiezan en el año siguiente, con lo cual hay casi un año de decalaje. Nos podríamos ir a los 11 ó 12 años de periodo de formación. 




O sea, que desde que se produzcan las jubilaciones y hasta que la primera promoción de Medicina de la UAL empiece a dar sus frutos, va a haber un tiempo difícil.

De déficit importantísimo, sin duda. No sólo en Almería. Las previsiones son para toda Andalucía, también para el resto de España. 


Con una formación tan larga y tan costosa como la de los medicos, ¿existe riesgo de que cuando terminen haya fuga de profesionales?

Sí, de hecho algunos países, concretamente Reino Unido, en alguna formación de especialidades como matronas, les obliga a permanecer durante otro tiempo antes de darles el título. Es una especie de fidelización forzosa, entre comillas.  


Bueno, una manera de recuperar en parte la inversion. 

Efectivamente, sí. Y creo que no sería mala idea. Hay países que lo están haciendo y cuando uno entra sabe a lo que se compromete. Aunque hay que buscar paralelamente otras fórmulas mucho más atractivas, incentivar, formar, facilitar que los médicos tengan acceso de una forma relativamente rápida a su plaza, contratos un poquito más estables. En algunos casos ha habido contratación que se hacía casi mensualmente. Eso yo nunca lo he entendido desde el punto de vista de la gestión sanitaria, y llevo muchos años en esto. ¿Qué sentido tenía generarles esa incertidumbre? Han tenido que llegar los jueces para decir que cuando lleve un tiempo determinado, o lo hacen fijo o lo ponen en la calle. 


¿Y es de recibo que pueda haber médicos mileuristas? 

No es de recibo que haya médicos mileuristas, ni que haya ninguna profesión mileurista. Yo creo que la retribución debe ser equilibrada. Nunca me ha parecido justo que un médico, por el hecho de ser médico, tuviera que ganar una auténtica fortuna, pero un médico lo menos que puede ganar es un salario justo para mantener a su familia adecuadamente. Y repito, creo que cualquier profesional debe tenerlo. Yo soy anti mileurista total y absoluto. 


En definitiva, que este grado, a pesar de los agoreros, tiene mercado y razón de ser. 

Si, es la profesión con más demanda, independientemente de alguna ingeniería. Si planteamos una demanda media entre 50 y 100 médicos anuales en nuestra provincia, multiplica por 11 años y fíjate el déficit que vamos a tener. Y solamente van a salir 60 cada año. Había otras opciones, como incrementar el número de alumnos en otras facultades, pero la mayoría de los decanos exigían mucho profesorado y de hecho se negaron. Aún así, yo pienso que no es el punto de vista que hay que tener en este sentido, sino el fidelizar a los profesionales. La universidad genera un estímulo investigador muy potente. Por otro lado, muchos profesionales se quejan de esa falta de poder optar al ámbito docente y al investigador. Y tenemos excelentes profesionales. La prueba es que en el Hospital Universitario Torrecárdenas el nivel de acreditación por especialidades es altísimo, estamos formando MIR en un montón de especialidades, no tiene nada que envidiarle a otro hospital de referencia.


¿Que sean estudios de nueva implantación no implica menor nivel de calidad frente a facultades con más tradición? 

No, el nivel de formación que se establece para un alumno no es inferior al de un MIR, no nos engañemos. De hecho, ese es otro problema importante que están teniendo muchas facultades de Medicina donde muchos de los profesionales que están dando clase ni siquiera son médicos. La capacidad para enseñar va a depender del docente, y nadie tiene la capacidad para juzgar cómo va a ser un docente. Y por el hecho de que algo empiece, creo que todo lo contrario. Yo llevo casi 40 años en la docencia y si algo he aprendido es que a menor número de alumnos, la calidad de la docencia suele ser muchísimo más alta. Las facultades pequeñas te permiten mayor conocimiento del alumno, es casi un lujo, la Facultad de Medicina con 60 alumnos es casi una academia privada. Si encima se se pone una tecnología muy puntera, va a ser muy interesante. 


Sobre la necesidad de más sanitarios, los tiempos recientes nos han demostrado que cosas que creíamos que nunca iban a pasar, como una pandemia, están ahí y pueden volver… 

 Sí, volverá, volverá sin duda, en un tiempo cada vez más corto. 


¿Qué nos espera en ese sentido?

Por desgracia, tendremos que estar muy preparados con la parte preventiva. El cambio climático, las guerras, las hambrunas y demás están produciendo cambios reales en el comportamiento de determinadas especies. Esto quienes lo conocen muy bien son los veterinarios. Hasta hace unos años había determinados vectores de enfermedades transmisibles muy localizados. Ahora mismo tenemos vectores para casi todas las enfermedades y además la movilidad tan brutal y el hacinamiento están haciendo que tengamos un caldo de cultivo para determinadas enfermedades nuevas, de las que no tengamos procesos inmunitarios potentes, como en el Covid, que no lo teníamos y ha habido que desarrollar paralelamente vacunas muy rápido. 




Ese rápido desarrollo de la vacuna sí ha sido un éxito.

Esa es una gran ventaja, hay que ponerlo todo en su contexto. Las vacunas de ARN nos va a permitir obtener vacunas en un tiempo récord de nuevos agentes infecciosos. Ya lo hemos visto con la viruela del mono, lo vivimos con el Ébola, virus que pueden estar rondando, que creíamos que eran específicamente de animales y no saltaban de especie, pero cuando al animal lo tienes muy hacinado con las personas, al final está ocurriendo. Por eso se habla cada vez más de One Health, una sola salud. 


¿No podemos estar confiados, a pesar de los avances? 

El avance en investigación primaria ha sido brutal. Si tengo que resaltar algo serían los avances en terapias de cáncer, y las nuevas vacunas de ARN. El problema es que avanzamos en tratamiento del cáncer, pero también en meter muchos más contaminantes en el ambiente. Ya se está hablando de microplásticos en la sangre, no cuidamos el medio ambiente y eso nos va a pasar factura. No hablamos solo de plásticos, estamos hablando de sustancias tóxicas, de guerra nuclear, de falta de agua o aguas torrenciales. Son factores que no podemos dejar de lado, la investigación básica nos va a ayudar, pero de eso no nos va a salvar. La salud no está en el médico, el médico es un ayudador. Hay que concienciar mucho a las familias de la alimentación, los hábitos tabáquicos, si no somos capaces de transmitirlo, habremos fracasado, porque tiene un coste muy elevado. 


Vamos, que mucha salud está en nuestra mano. 

Sí. La medicina no puede enfocarse estrictamente en la prestación asistencial, tiene que girar y volcarse, por supuesto, en esa investigación primaria, pero también en hacer copartícipes de la salud a la población. 


 Algunos informes recientes han criticado cómo se gestionó la pandemia en muchos países, incluida España. Visto a posteriori, parece fácil, pero en esos momentos ¿cómo se podía abordar una cuestión así? 

A mí los augures que hacen las predicciones a posteriori, me gustan muy poco, Antonia. Hacer conjeturas sobre un proceso muy grave que nos llegó con una rapidez que no era previsible, porque creo que Europa se relajó muchísimo y nos llegó con relativa brusquedad una enfermedad muy novedosa que tratamos como sabíamos hasta ese momento. Pero quien venga ahora a decir “es que deberíamos haber hecho”, sí, claro, pero a nadie se le ocurrió hasta que alguien fue probando. Creo que es muy, muy, interesante analizar todo lo que ha ocurrido para aprender de los errores, pero juzgar y culpabilizar me parece muy gratuito y además me parece una postura no solo cómoda, sino un poco egoísta. También hay que decirlo, la sociedad se portó de forma ejemplar. Si pusiéramos en la balanza todo lo que se hizo mal y todo lo que se hizo bien, sin duda la generosidad fue extraordinaria. 


Le tocó estar en el núcleo duro de la gestión de la crisis, como jefe de servicio en Salud.  ¿Cómo lo vivió?

Lo vivimos bien y digo por qué, porque tuve el enorme placer de trabajar en un momento que además fue un cambio radical en la delegación, me tocaba ya la jubilación y Juan [de la Cruz Belmonte, delegado de Salud], me pidió que me quedara. Fue un trabajo en equipo excepcional. Juan se estrenó con su primera epidemia como delegado, fue un bautismo de fuego y lo hizo muy bien, muy bien. A mí me cautivó la sensatez de que contaba con todos los técnicos. El equipo fue una piña, los epidemiólogos trabajaron de forma intensísima, se volcó la inspección, había una comunicación continua, aprendimos a desarrollar modelos predictivos, desde esa perspectiva fue muy enriquecedor. 


¿De qué se siente más orgulloso en todo este proceso hasta llegar al día en que hemos inaugurado los estudios de Medicina? 

Bueno, yo siempre he tenido una máxima, y es enamorarme del trabajo que hacía. He pasado por muchas fases, desde médico asistencial, médico de pueblo, en hospitales, médico de urgencias, en la administración, y como docente. Y en todas me he enamorado de lo que he estado haciendo. Pero quizá de lo que me siento más orgulloso en el sentido de haber realizado un sueño, era poner en marcha la facultad. No por mí, evidentemente, sino por Almería. Ha habido mucha gente también, y hay que resaltarlo mucho. Esto es un entidad suficientemente grande como para arrogarse atributos. Si no hubiera partido del deseo del rector, de algunos políticos, del trabajo de vicerrectores, de compañeros, estaríamos en la situación que estábamos. 


Temas relacionados

para ti

en destaque