La estaciónde ferrocarril

Pedro Mena Enciso
01:00 • 27 oct. 2015

Este singular edificio, sin duda una de las estaciones de tren más bellas de España, es el máximo ejemplo, junto con el “Cable Inglés” y el Mercado Central, de la arquitectura del hierro. 
 Nuestra Estación de Ferrocarril fue construida en 1893 con el objetivo de unir los lugares donde se extraía el mineral de hierro (Sierra de los Filabres y Minas de Alquife en Granada), facilitando así su transporte hasta el puerto de Almería. Sin embargo hasta 1895 no fue inaugurada la primera línea de ferrocarril que cubría Almería-Guadix y el trayecto completo hasta Linares se realizó por primera vez el 14 de Marzo de 1899. De este modo, en los albores del siglo XX, Almería dejaba de ser la única provincia española aún no atravesada por el ferrocarril.
 El edificio central de la Estación supuso una nueva concepción constructiva que revolucionó la edificación, ya que se abandona el simple enfoque estético en favor de una arquitectura bella y útil a la vez, es decir, funcional. Pero no es la intención de este artículo destacar sus indudables valores artísticos, sino que pretendemos alzar nuestra voz crítica para denunciar el mal estado de conservación del monumento y tratar de concienciar a la opinión pública sobre la necesidad de velar por el Patrimonio Histórico-Artístico de la ciudad. 
La Estación de Ferrocarril permanece cerrada. Es incomprensible que un edificio de reconocida belleza y gran valor cultural pueda quedar en el espacio vacío del olvido. Hay que evitarlo a toda costa y los ciudadanos debemos presionar sin pausa para que nuestra antigua estación de RENFE se convierta en un punto de referencia tanto para los almerienses como para los que nos visitan. 
 Recuerdo que, finales del Siglo XX, escribí un artículo semejante al actual. Pues bien, han pasado los años y los siglos y una vez más todo lo que hace referencia a Almería queda reducido a palabras, promesas y, en definitiva, cortinas de humo que desvanecen nuestras ilusiones 
 La Estación del Tren supone la presencia viva de la historia y merece ser conservada en pleno uso porque forma parte de nuestra realidad cotidiana. 
Hasta el momento sólo tenemos frases, declaraciones de buenas intenciones, pero poco más. En este tema, al igual que en tanto otros, la acción política deja mucho que desear y los almerienses perdemos la esperanza de poder disfrutar algún día de nuestro rico patrimonio y contemplar que los responsables de las distintas administraciones generan alguna idea viable, algún proyecto creíble para que mejore sensiblemente la maltrecha imagen de nuestra ciudad. Nuestros monumentos están vivos, pero no vemos interés por cuidarlos, conservarlos, restaurarlos y transmitirlos a las nuevas generaciones. 


 







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